El 2 de enero del 2008 será la
fecha en que comenzará a realizarse la aplicación del Decreto Ley No. 246, a
propósito de las infracciones laborales que incluyen a la protección e
higiene del trabajo así como a la seguridad social, entre otras.
Se prevé que las mismas
aumentarán el rigor contra los dirigentes, funcionarios y personal jurídico
que incumplan la legislación y no busquen soluciones ante las posibles
infracciones encontradas por los inspectores, que de manera sistemática han
tratado de erradicarlas.
Dicho instrumento legal
fortalecerá la propiedad colectiva y respaldar a los trabajadores,
exigiendo y sancionando a los infractores. Hasta aquí todo parece color de
rosas, la realidad será tema para seguir opinando sobre esta situación que
no parece tener para cuando acabar.
Dirigentes de la Oficina Nacional
de Inspección del Trabajo , ONIT adscrita al Ministerio de Trabajo y
Seguridad Social destacan que en inspecciones realizadas durante el 2007
se pueden apreciar soluciones a muchas infracciones, aunque aún persisten
descontroles.
Entre los más frecuentes está la
falta de control del fondo de tiempo de cada trabajador, aspecto que los
dirigentes administrativos deben tener muy en cuenta, así como trabas en la
entrega de los expedientes laborales, el uso indiscriminado de contratos por
tiempo determinado , aún existiendo plazas vacantes, jóvenes sin
adiestramiento y tutoría adecuadas, reglamentos disciplinarios internos
que no son analizados por la totalidad de los obreros, la no prevención de
la salud y seguridad de la masa trabajadora de manera sistemática, y otras
incidencias de carácter negativo que harían interminable el párrafo.
La propiedad colectiva a nadie le
duele, más aún después del Período Especial y el fin del Campo Socialista
Europeo, del que dependía la economía cubana en casi su totalidad, por eso
como dice el pueblo, el decreto será muy radical porque “el papel aguanta
todo lo que le pongan”, para que finalmente “la soga reviente por su lado
más débil”que será a la que pertenecen los trabajadores.
Un artículo de Notimex, reciente
mostraba las palabras emitidas por funcionarios de la Fiscalía General de
la República quienes descartaban toda corrupción política de las altas
esferas de poder en Cuba. En lo que ellos destacan como corrupción están la
administrativa y económica, las cuales pueden ocurrir en cualquier sector
sobretodo en los de comercio, gastronomía y administración de pequeñas
entidades.
Ellos reconocen que en la
actualidad ha habido “un cierto auge” en cuanto a la corrupción porque
“antes nos encontrábamos ante la malversación sencilla de un trabajador de
comercio o de los servicios” y “Hoy, con la presencia de firmas extranjeras,
tenemos hechos más graves”, y se añade: “Ahora, con alguna frecuencia,
encontramos contratos perjudiciales, por la sencilla razón de que las
personas que tienen que ver con este proceso han recibido dinero para
favorecer a los capitalistas extranjeros en detrimento del país”.
De nada valen confiscaciones y
severas restricciones para un porciento de los corruptos y que la otra parte
siga haciendo de la suya, con el consabido control extenuante para los
trabajadores que tienen cada vez menos estimulaciones, atención sindical y
administrativa, que es como “ir a trabajar porque no hay más nada”, frase
que repiten cientos de cubanos y cubanas en edad laboral, los cuales no
tienen otra opción que acudir a sus centros de trabajo como autómatas, a
sabiendas de que no pueden esgrimir sus derechos, y a sabiendas, además de
que las mejores tajadas seguirán siendo para “los de arriba”, como dicen
algunos de manera irónica habrá que darle “tiempo al tiempo” para ver que
cuando pase un período todo volverá a ser igual, o peor.
Inicio de página