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Ejemplo de éstas es la de la tienda, de la cadena Panamericana Maisí donde las dependientas muestran sonrisas cómplices para sus futuros clientes, y se hacen las desentendidas cuando los ven extrañados de los nuevos precios de los juguetes que hace unos meses costaban el doble, y ahora, no sufrieron rebajas. Allí los pocos que se deciden piden los más baratos, esos que cuestan un peso en la moneda convertible. Otro ejemplo es el de la juguetería boutique del Hotel Habana Libre, cuando se arriba al largo pasillo donde se encuentran los departamentos exclusivos se observa, casi al final el pequeño y colorido recinto, con no muchas ofertas aunque sí, todas carísimas, exceptuando algún que otro insignificante artículo infantil, que no es propiamente un juguete, como pueden ser los que compran las mamás para las rifas de cumpleaños. En esta tienda de la cadena Caracol, la cual brinda sus servicios a los extranjeros hospedados en las diferentes instalaciones turísticas, se observa a una niña habanera, casi adolescente que, lejos de estar en la escuela, un día entre semana, y en horario de clases, discute con su abuela sobre su interés porque le compren una sencilla mochila que cuesta casi $16.00.El por qué del precio es que tiene en su diseño a Mafalda, el famoso personaje creado por Quino. La abuela dice que tiene dinero suficiente para comprar varias mochilas pero que, la de marras no vale ni la mitad, pues no se ve fuerte para sostener el peso de los tantos libros y libretas que suele llevar su nieta al colegio durante la semana. La niña se ve desesperada, con ojos llorosos y ganas de abandonar el departamento motivada por el disgusto. Entonces no hubo más remedio que comprar la susodicha mochila con una cartuchera a juego que costaba $10.00. A una señora presente se le ocurrió acordarse de su niñez y de cuando su madre le regaló por sus buenas calificaciones una cartuchera, una carpeta y un autógrafo de la Pony Tale todos de color rosado, y como muchas de las niñas de su aula las tenían en otros colores como el rojo. Ahí me acordé que la chica de rabo de mula o coleta de color negro azabache, rodeada de sus objetos preferidos, y vestida a la moda informal de los años cincuenta del pasado siglo, tuvo su versión latina que era la Pepilla, un poco más barata , aunque toda esta gama de mercancías estaba al alcance del bolsillo del cubano medio. Ahora con la despenalización del dólar, su equivalente en la moneda convertible CUC, y el libre acceso a las tiendas conocidas como Shoppings, no importa si están dentro de los hoteles, el gobierno ha creado una curvatura de precios insólita , la cual está solo al alcance de quienes tienen entradas considerables a través de las remesas del exterior, o están dentro del pequeño grupo de los privilegiados que de manera legal o no ganan dinero para malgastarlo después en las tiendas con precios, libres de impuestos pero plagados de multas.
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Consejo Unitario de
Trabajadores Cubanos
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