Jubilados y pensionados, que cobraban hasta ciento cinco
pesos cubanos- menos de cinco dólares o su equivalente en moneda
convertible, según el cambio- cobrarán ciento cincuenta pesos, a partir del
20 de abril, motivo por el cual, acuden a las oficinas habilitadas en todos
los municipios cubanos, para recoger los cupones correspondientes a dicho
aumento.
En el municipio capitalino de Centro Habana, funciona el
local para estas funciones en la calle San Miguel, entre Oquendo y Marqués
González, que ha permanecido abierto de 8 de la mañana a 4 de la tarde,
desde el jueves 14 y hasta el sábado 16 de abril, cerrando el domingo por
ser día nacional de votación de concejales, y continuando después, hasta el
martes 19 del presente mes.
Las colas en esta oficina no son diferentes a las del
resto, y parecen no tener para cuando acabar; es que la población de la
tercera edad, ha aumentado considerablemente en los últimos años.
Para los impedidos físicos, se creó la variante de que
cualquier persona, con vínculo familiar o no, puede ir a notificar la no
asistencia de éstos, llevando como constancia la chequera de cobro y el
carnet de identidad, para que sean visitados en sus hogares, por ser la
entrega de los cupones de carácter personal.
A partir del miércoles, y en días sucesivos, pasarán a
recoger sus cupones, los jubilados y pensionados, que cobran sumas
superiores, y que están comprendidos en los siguientes grupos: grupo 2 -
$190.00, grupo 3- $230.00, grupo 4- $265.00, y grupo 5 con $300.00.
En opinión general, el alza no ha sido en nada destacada,
pues aún los que reciban el máximo, no podrán satisfacer todas sus
necesidades.
Balancear la dieta alimentaria, conseguir todos los
medicamentos que se necesitan, y obtener ropas y calzado adecuados es algo
quimérico para la gran mayoría de ellos ya que casi todo lo necesario no
está en venta en la moneda con que les pagan.
Hasta el momento son muy pocas las personas beneficiadas
con la adquisición de todo lo que necesitan para vivir, porque son muchos
los afectados y no todos tienen familiares en Cuba o en el extranjero que
puedan mantenerlos.
A la pregunta de qué opinan de este nuevo incremento, los
ancianos que venden de forma clandestina en la Avenida de San Lázaro de la
capital, sonríen con mezcla de ternura y resignación, rogándole a Dios,
tener fuerzas y salud, para seguir ganado por esta vía, unos centavos más.